Características Feudi di San Gregorio Patrimo
Si por algo se caracteriza Irpina (la zona ubicada en la región de Campania, al sur de Italia) es por la gran diversidad de microclimas que muestra. No es raro que las uvas más clásicas y conocidas sorprendan con nuevas versiones y expresiones. Así ocurre con la merlot.
Esta uva, procedente del sudoeste de Francia, es una de las más extendidas en el mundo. Mundialmente conocida, y con poco más que añadir, esta variedad impresiona en el tinto Feudi di San Gregorio Patrimo, elaborado por Feudi di San Gregorio. Estas bodegas, que nacieron en 1986, se ubican en Sorbo Serpico, uno de los pueblos que forman esta región al pie de los Apeninos, tradicionalmente vitivinícola, del sur de Italia. En concreto se trató de un proyecto que nació tras el gran terremoto que arrasó la zona, cuando un grupo de jóvenes se propusieron no sólo recuperar y mantener las elaboraciones de la zona, sino experimentar y alcanzar nuevos horizontes. Hoy en día, más de 30 años después, lo han conseguido, situándose como una de las bodegas más reconocidas de Italia.
En la actualidad Feudi di San Gregorio posee 300 hectáreas repartidas en esta región, donde abundan los suelos volcánicos y el clima mediterráneo (con grandes contrastes térmicos entre el día y la noche). Esta combinación es perfecta para las uvas, especialmente para las tintas, ya que estos cambios de temperatura son fundamentales no sólo para la calidad, sino para la deposición de los antocianos (elementos polifenólicos que se encuentran en el hollejo de las uvas y que son las encargadas de dar color). En el caso de Feudi di San Gregorio Patrimo nace en viñedos viejos plantados a 500 metros sobre el nivel del mar, sobre suelos principalmente arcillosos. Justo en el momento preciso de su maduración, las uvas son vendimiadas con mucho cuidado, intentando mantener el buen estado con el que los racimos llegan a la bodega.
Una vez allí, Feudi di San Gregorio Patrimo se despalilla. Tras esto, Feudi di San Gregorio Patrimo pasa a los depósitos de acero inoxidable donde fermentar a una temperatura controlada, siguiendo con una maceración que durará unas tres semanas. Por último el vino se descuba, se prensa y pasa a barricas de roble francés de tostado medio, durante un mínimo de 18 meses, para luego ser embotellado. Aquí no acaba la historia, ya que Feudi di San Gregorio Patrimo terminará de estar 10 meses en botella antes de ser presentado en público.





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