Características Las Moradas de San Martín Initio
En 2017 la bodega San Martín de Iglesias conseguía la certificación ecológica; pero el esfuerzo venía desde mucho más atrás, casi desde el principio, cuando en 1990 comenzaron su actividad. Respetar y cuidar el Pago de los Castillejos (entorno natural donde se encuentran las 20 hectáreas de viñedos), siempre ha sido el principal objetivo de esta casa, donde no se utilizan tratamientos ni productos químicos. De esta forma surge Las Moradas de San Martín Initio, el primer tinto ecológico producido por estas bodegas ubicadas en San Martín de Valdeiglesias, en la D.O. Vinos de Madrid, entre el norte de Toledo y el sur de Ávila.
Aquí, en esta zona, la familia Nozaleda (propietaria también de Enate), decidía comenzar este negocio, uno de los más prósperos y reconocidos de la denominación. Los suelos pardos y el clima continental de esta zona -únicos y peculiares- lo han permitido, produciendo vinos con mucha personalidad y calidad. En todas sus elaboraciones se pone especial atención y cuidado; pero estos alcanzan un grado más con Las Moradas de San Martín Initio. En su caso la garnacha -variedad autóctona de la zona-, crece en viñedos antiguos (entre 50 y 112 años) que se sitúan a 900 metros de altura sobre suelos graníticos, de arena y roca. Estas cepas han sido cultivadas biodinámicamente, buscando siempre rendimientos bajos pero de una calidad excelente.
Los racimos llegan a la bodega por la noche, en pequeñas cajas, tras la vendimia manual que garantiza el buen estado de las bayas. Desde aquí, Las Moradas de San Martín Initio pasa directamente a una mesa de selección, donde tan sólo pasarán al depósito de fermentación los racimos de mejor calidad. Tras el despalillado, las parcelas se encuban por separado, dando comienzo a la fermentación de manera natural a partir de levaduras autóctonas. Durante este tiempo, Las Moradas de San Martín Initio apenas se tocará, evitando en todo momento las extracciones e intervenciones. Al trabajo de las levaduras le seguirá la fermentación maloláctica y una crianza en barricas de roble francés, de 500 litros, durante 14 meses. Finalmente, tras un pequeño reposo en botella -sin filtrar ni clarificar-, Las Moradas de San Martín Initio se convierte en un tinto elegante y muy sabroso, sin el que Las Moradas de San Martín no podría funcionar.





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