Características Tesalia Arx
En la provincia de Cádiz, entre la Campiña Jerezana y la Sierra, se encuentra Arcos de la Frontera, un pueblo que atrae todas las miradas, tanto dentro como fuera de España. Los responsables de ello no son sólo sus paisajes (que también); sino una familia de ingleses. Ellos son los Golding y el culpable de todo; su vino tinto Tesalia Arx.
Parece ser que sus calles empinadas y su ubicación -considerada puerta de entrada a la ruta de Los Pueblos Blancos-, no fue lo único que enamoró a Richard Golding, el patriarca de esta familia, que decidió dejarlo todo para trasladarse al sur de España. Hasta el momento Richard trabajaba como director de marketing en grandes empresas, una ocupación que compaginaba con su afición por el salto ecuestre. De hecho, la cría de caballos para esta modalidad fue el principal motivo por el que Richard compró 106 hectáreas en esta zona; sin embargo, el suelo arcilloso de esta finca (algo poco común en el Sur de España) le hizo plantearse la idea de plantar viñedos.
Finalmente, el vino terminaría guiando sus pasos. Aquello ocurrió en 2010 y desde entonces siempre ha habido un lugar especial para Tesalia Arx. ¿El secreto? Observar el viñedo con una mirada distinta a como lo hacen la gente de la zona. Como alternativa a los sistemas de conducción en vaso -con la cepa plantada directamente en el suelo-, Golding propone otras alternativas como los sistemas de conducción en altura. De esta forma se consigue alejar la uva del suelo (que suele retener mucho el calor, especialmente en verano) y que las hojas actúen como parasol, evitando que los racimos se quemen. Estas altas temperaturas, que se dan especialmente en verano (cuando se rozan los asfixiantes 35 °C), son también el principal motivo por el que la vendimia se realiza por la noche, de forma manual, evitando las horas fuertes de calor y garantizando el buen estado de las uvas.
Tesalia Arx es el resultado de un verdadero festival de terroirs; un coupage de syrah (cultivada en la parcela n.º 1), tintilla de rota (de la parcela n.º 2 de), petit verdot (parcela n.º 10) y cabernet sauvignon (de la parcela n.º 3). Todas ellas están orientadas al norte, buscando siempre la frescura y la correcta aireación de los viñedos que corren a cargo del viendo de Levante. Tras una maceración prefermentativa en frío, que durará cuatro días, cada una de estas variedades fermentará por separado, convirtiéndose en el lienzo perfecto sobre el que realizará su obra de arte las enólogas Valle Lozano y Natalia Golding, las dos encargadas de realizar el coupage.
Sin lugar a duda, un tinto con un planteamiento poco usual en la provincia gaditana.





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